jueves 15 de marzo de 2012

Piedras calientes en el horno

Te llamo para saludarte por tu cumpleaños y me contesta una voz de pasto, de arcilla; una voz que, lamentablemente, ha tomado el lugar de tus antiguos cascabeles.
Me hablas de miomas, de sangre, de pruebas, todo con el mismo hilo de pasto del primer aló. ¿En qué jodido momento nuestros saludos de "¡cuenta todo y exagera!" se convirtieron en esa masa boba de sonidos y palabras arcillosas que me recibió cuando marqué tu número?

¿Dónde está la loca del demonio que irrumpía (porque tu nunca "entrabas" en ningún lado, ¡tu irrumpías!) en casa trastocándolo todo en una orgía de risas estruendosas y megaplanes de diversión? "Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita de junco y capulí ..."

A veces uno no siente el paso de la vida, y congelamos momentos creyendo que no se notará. Que la cámara continua mezclará suavemente los fotogramas que guardamos en la refri. Que lo virtual le ganará a lo real y que no hay nada que procesar porque la moledora existencial ya se encargó de hacerlo por nosotros. Pero cuando retiramos el pastel del horno sólo encontramos piedras calientes.

Hoy cumples algunos años más que yo, en una vida que le lleva mínimo tres reencarnaciones a la mía. Estás sola y no te sientes bien. Qué buena mierda, carajo.

Y la mañana estaba tan linda...

domingo 4 de marzo de 2012

Soplidos en el pelo

Escucho esta canción y es como ver una película, una película nostálgica por supuesto. Yo también tuve una Mamma Maremma que se fue de la casa cuando yo todavía jugaba con muñecas y a la que recuerdo con infinito amor cada vez que escucho esta canción.
¿Cómo es que algunas canciones sirven de llaves que abren esas cerraduras que creíamos oxidadas?
Maravillas de la composición humana que siembra en nosotros semillas de plantas que germinan después de muchos años y resultan enormes árboles que nos protegerán de las sombras.
No recuerdo mucho de esos años (lo cual no es ningún misterio dada la cantidad de años que estoy viviendo! Aauch!) pero me llegan a retazos: las tortillas de espinaca, las travesuras encubiertas, y sus caricias en mi pelo acompañadas de suaves soplidos. Descubro entonces la prehistoria de mis hoy imprescindibles "piojitos" antes de dormir.
Ojalá algún día el Niño me recuerde con tanta ternura.

lunes 16 de enero de 2012

¿Profecías? ¡Mi abuela!

No es que tenga la soberbia de ignorar el temor que genera en algunas personas las profecías de los mayas y demás hierbas, no. ¡¿Quién soy yo para pretender tener la razón en ese entuerto cósmico, o lo que sea?!
No sé qué michi haré el 21 de Diciembre. No tengo planes de hacer testamento, en primerísimo y único lugar, porque no tengo nada que heredar.

Al diablo con el fin del mundo, esa no es la hecatombe del año que me aterra.

Este año, en el mes de Setiembre... cumpliré una cifra grosera de años. ¡Una cifra obscena de años!
¡¿En qué puto momento pasó todo esto?!

(Aaaay! profundo lamento)

sábado 31 de diciembre de 2011

3:57 a.m.

Son casi las cuatro de la madrugada del último día del año y yo no puedo dormir. Y no es que me agobien los líos existenciales que suelen asomar en estas fechas, no, "no hay paltas", ni listas interminables de propósitos que nunca cumplí en tantos años de vida y que por supuesto no tengo la menor intención de cumplirlos ahora. Simplemente sin sueño. Una vigilia tan simple y pura como el sueño de los niños.

Tengo una pierna de lechón macerando en la refri, una blusa y unos pumps rojos de infarto esperando la nochevieja, y dos bellos durmientes a mi lado (esta noche el Niño se autoinvitó a mi cuarto). Así las cosas, intentaré acudir al llamado de Morfeo (en realidad lo pienso cachetear para que se despabile y me llame finalmente!) y posaré mi cabeza en la almohada esperando que los dulces sueños lleguen a mi.

Año del fin del mundo, sé bueno con esta humilde servidora tan alérgica a las desgracias, o mejor, hazte un salto con tirabuzón y piérdete en el infinito. Y si de todas maneras tienes que venir, ten la delicadeza de hacerlo de un modo decente, sin grandilocuencias ni demás vulgaridades.
Supongo que se impone un ¡Feliz Año Nuevo!

martes 27 de julio de 2010

A pocas horas ...


... de la llegada del día de la Patria, unas breves líneas.

Acercándose a la mayoría de edad (el Bicentenario!) el guapísimo adolescente llamado Perú, se dispone celebrar un año más de vida (y, cielos, qué vida!!).
No sé si es sólo percepción mía pero lo siento más optimista que nunca.
¿Será que por fin se acerca a la edad en que dejamos de maletearnos y comenzamos a apreciarnos un poquito?

La mañana comienza y el Niño todavía duerme sus vacaciones, bien arropado en la infancia, mientras yo reviso por enésima vez la receta que el Hombre me dejó para la noche. ¿Finalmente venceré el miedo de exponer mis limitadísimas artes culinarias, en la pasarela gastronómica de la Noche de la Comida Peruana? Desde el face me alientan y me siento envalentonada ... pero también intimidada, todo el mundo vendrá con sus mejores recetas, el Hombre no tuvo tiempo de cocinar y a mi me mata dejar el nombre de mi reino por los suelos. ¡¿Dónde carajos está Gastón cuando se le necesita?!

No hay tiempo! el Niño despertó y el desayuno reclamó (por Tutatis qué métrica!) ni modo, haré lo que hago siempre: Vestida con mi mejor actitud, me lanzo a los leones!

... y que Viva el Perú, carajo!!

martes 18 de mayo de 2010

Gerundios


Tomando desayuno en el barrio chino: siu mai, chancho crujiente (nunca recuerdo el nombre!) y haaaarto té jazmín; tropezando con "el" pantalón en una galería de Capón (y el Hombre apresurándose a comprármelo, cómo lo amooo!); buceando por libros en Quilca (con terror cada vez que él se acerca a "otro" de cocina!), escogiendo blu-ray(s) en Polvos para verlos luego abrazados en el sofá, mientras el jefe-niño atormenta a sus profesoras en el cole y nos da un descanso a nosotros (Uf!); irritando con nuestras sonrisas jojoletas a los inquilinos temporales del centro, esos que están ahí por trabajo, mientras que nosotros caminamos besándonos, admirando edificios, plazas y faroles; comprobando que mi mano encaja a la perfección en la suya ... y que, a pesar de los dieciocho años juntos, o talvez gracias a ellos: no hay otro lugar en el mundo que a su lado, otra compañía que la suya, otra prioridad que nuestra pequeña historia.


"Monday, monday, so good to me!"

miércoles 28 de abril de 2010

Un paseo por las teclas

El calor agobiante va cediendo su lugar a las mañanas frescas y las tardes de mangas largas de algodón. Felizmente el sol, con todo lo estridente que lució en verano, no ha dejado el estrado y se impone todavía a la panza de burro hibernal.
Lo cierto es que tanto deslumbre ¡ya me tenía cojuda! ... sí, más!

Habiendo retornado a la posesión de mi tiempo matinal y con tanto rollo en el cerebro que, pobre, todavía no termina de procesar algunos escollos y tanta letargia estival, heme aquí (aquí heme, camotillo!) conduciendo mis pasos sonámbulamente hacia el tecleo banal, haciendo eco al inmenso espacio que rodea mi neurona; hija única, engreída, pretenciosa, dueña y ama del universo que la rodea.

La mañana recién comienza, es hora de tomar la primera taza de café.
¡No tan amargo por favor!